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Neurorehabilitación para esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

Autor: Giovana Femat Roldán

Neurorehabilitación para esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

Los pacientes con ELA, se pueden beneficiar de ejercicios de fuerza, resistencia o de potencia siempre que la capacidad del paciente lo permita. También se deben hacer estiramientos musculares, ya que estos son muy importantes para mantener las articulaciones dentro de su rango de movimiento normal, y para intentar evitar que el músculo pierda fuerza y funcionalidad.

Fisioterapia respiratoria

Se deberá evitar el drenaje postural y la técnica de percusión, ya que cuando el paciente pueda requerir dichas técnicas, se encontrará en unas condiciones que difícilmente podrá tolerarse, siendo estas bastantes traumáticas y suponiéndole un gran estrés. Es más recomendable utilizar técnicas de compresión y vibración y en posturas lo más cómodas posibles, además de trabajar cercanamente con el neumólogo para que valore y maneje la situación, ya sea con tratamiento farmacológico o asociado a ventilación mecánica.

La masoterapia

También debe estar incluida dentro del plan del tratamiento, con efectos relajantes y estimulantes, pero teniendo en cuenta siempre la técnica del masaje, ya que en función de factores como la instauración importante de espasticidad, hiperreflexia, respuestas plantares extensoras, presencia de flacidez ,estado general, se utilizarán unas técnicas u otras.

La hidroterapia

También será beneficiosa para el paciente ya que le permitirá hacer ejercicios que no puede realizar en tierra, además de tener también efectos relajantes y sedantes.

Sea cual sea el tratamiento que se decida, lo ideal es que sea diseñado y controlado continuamente por un neurorehabilitador y un fisioterapeuta, asesorando y educando tanto al paciente, como a los cuidadores en los diferentes aspectos relacionados con el tratamiento, manejo y cuidado ya que estos juegan un papel muy importante en la mayoría de las etapas de la enfermedad.

Importante dejar claro desde el primer día a los pacientes e intentar convencerlos de que el tratamiento será específico según su estado clínico y no caigan en el error de pensar que cuanto más ejercicio, más intensidad y mayor tiempo mejor, estos aspectos los determinará el fisioterapeuta junto a los demás profesionales del equipo en función de su estado general.

Comienzo de la Fisioterapia

Se debería comenzar desde el instante que el paciente conoce el diagnóstico, por lo que será de gran importancia que este sea lo más precoz posible y que su neurólogo lo asesore en este aspecto lo más adecuadamente posible, ya que existen muchos casos mal asesorados que empiezan el tratamiento demasiado tarde habiendo perdido mucho tiempo y presentándose diferentes alteraciones en el paciente, que posiblemente pudieran haber sido evitadas. Este punto es de gran importancia, ya que cuanto antes comience el tratamiento mejores condiciones físicas presentará el paciente, y así podremos conseguir mejores adaptaciones fisiológicas neuromusculares y cardiorrespiratorias, repercutiendo esto directamente en la evolución de la enfermedad.

Alteraciones del habla

Por el origen de la lesión y la sintomatología los desórdenes del habla en la ELA se clasifican en: disartria flácida, cuando la musculatura tiene un comportamiento predominantemente hipotónico; disartria espástica cuando la sintomatología es predominantemente rígida; disartria mixta cuando se combinan los dos estados musculares y anartria cuando hay ausencia total de la expresión oral del lenguaje por un compromiso severo de la musculatura.

Síntomas iniciales

  • Variaciones en la calidad de la voz, variación del tono, disminución de la intensidad, voz «ronca», producciones entrecortadas. Esta sintomatología correspondería a una disfonía, es decir alteración en la funcionalidad de las cuerdas vocales y falta de coordinación con el sistema respiratorio.
  • La disartria se evidencia en la disminución de la funcionalidad de la lengua y el velo del paladar, repercutiendo en la velocidad, fuerza y amplitud de los movimientos necesarios para la producción adecuada de los fonemas.
  • Voz nasalizada, lo que corresponde a una insuficiencia del cierre velo faríngeo.

Intervención

En fases iniciales, hay que compensar el déficit y potenciar los aspectos motores del habla que se encuentran preservados (respiración, fonación, resonancia y articulación). Cuando se observen signos evidentes de mayor afectación que repercutan de manera importante en la inteligibilidad del habla, se debería ofrecer sistemas aumentativos o alternativos de comunicación que complementen o sustituyan el lenguaje oral (SAC).

Los sistemas de comunicación se clasifican en sistemas sin ayuda y sistemas con ayuda. Los primeros no requieren ningún instrumento ni ayuda técnica, aparte del propio cuerpo de la persona que comunica (el habla, los gestos, la mímica y los signos manuales). 

Además se necesita manejar la espasticidad y el dolor mediante técnicas de rehabilitación física o mediante estimulación magnética transcraneal repetitiva o rTMS y terapia neuropsicológica para el declive cognitivo.