Esclerosis Múltiple: Consulta neurológica y Neurorehabilitación
Autor: Giovana Femat Roldán

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune, inflamatoria neurodegenerativa y desmielinizante del sistema nervioso central (SNC). Se desconoce la causa exacta de la enfermedad, aunque se sabe que su desarrollo se asocia a una combinación de factores genéticos, que predisponen a padecer la enfermedad, y factores ambientales e infecciosos (infecciones virales) que favorecen la aparición de la esclerosis múltiple. Entre los factores ambientales se incluyen el déficit de vitamina D, toxinas ambientales, la dieta y hábitos nocivos como el tabaquismo.
¿Cuáles son los síntomas de la esclerosis múltiple?
- Neuritis óptica (NO).
Es uno de los síntomas más frecuentes de la EM, especialmente en su fase inicial. Es muy inhabitual que afecte a ambos ojos en un mismo brote. Se caracteriza por pérdida de agudeza visual de instauración subaguda, que el paciente suele describir como “visión borrosa” o “ver a través de la niebla” o más raramente por pérdida completa de visión; se acompaña de dolor ocular que aumenta con la movilización del ojo. En la exploración se encuentra un déficit campimétrico central o cecocentral; el fondo de ojo puede ser normal o puede verse un edema de papila (papilitis) cuando la placa desmielinizante está cercana a esta. En fases más tardías la lesión residual del nervio óptico se puede manifestar como una palidez de la papila.
- Trastornos oculomotores:
Se manifiestan clínicamente como diplopía y oscilopsia y son debidos a lesiones en el tronco del encéfalo. En la exploración es posible apreciar diferentes combinaciones de paresia de los pares III, IV y VI y nistagmo, pero a veces son asintomáticas. La oftalmoplejía internuclear anterior es muy característica de la EM y consiste en una parálisis del ojo aductor con conservación de la convergencia y un nistagmo del ojo abductor
- Síntomas motores:
La debilidad y/o espasticidad por afectación a cualquier nivel de la vía piramidal es casi constante en la EM avanzada. La debilidad es la causa más frecuente de discapacidad de la EM. La espasticidad puede provocar espasmos dolorosos y fijación (anquilosis) en flexión de las extremidades. Son mucho menos frecuentes los fenómenos paroxísticos (espasmos tónicos) y aún más infrecuentes los síntomas extrapiramidales.
- Síntomas sensitivos:
El síntoma más habitual son las parestesias y/o hipoestesia de la sensibilidad profunda y/o superficial con una distribución atribuible habitualmente a una topografía medular. La afectación de la sensibilidad profunda, con defectos de la sensibilidad vibratoria posicional y artrocinética, es la más frecuente.

- Síntomas del tronco cerebral:
Hipoestesia hemifacial, paresia facial, espasmo hemifacial, mioquimias faciales, y los episodios de vértigo asociados o no a tinnitus e hipoacusia. Son síntomas raros el hipo y los vómitos. La disfagia suele presentarse tardíamente, en ocasiones formando parte de un síndrome pseudobulbar.
- Síntomas cerebelosos:
La manifestación más habitual es la inestabilidad con ataxia de la marcha y disartria. En casos más evolucionados puede existir hipofonía, palabra escandida y temblor intencional, atribuido a lesiones de la vía eferente principal del cerebelo.
- Síntomas esfinterianos:
Los trastornos de la micción se presentan en la mayoría de los pacientes en algún momento de la evolución de la EM, y son más frecuentes en las mujeres. Por orden de frecuencia son: urgencia miccional, aumento de la frecuencia miccional, incontinencia; y retención episódica de la orina. Además, cualquiera de estas alteraciones suele asociarse a un residuo postmiccional en la vejiga que facilita las infecciones urinarias de repetición, sobre todo en las mujeres.
El estreñimiento es habitual cuando hay una limitación de la movilidad, pero la incontinencia o urgencia fecal no son frecuentes. Las alteraciones esfinterianas suelen estar asociadas con trastornos de la esfera sexual con disminución de la libido, impotencia, dificultad para la eyaculación o anorgasmia.
- Síntomas cognitivos:
Una demencia evidente es infrecuente, salvo en fases avanzadas de la enfermedad, y es de tipo subcortical. Sin embargo, en una valoración cognitiva detallada se pueden encontrar fallos desde el comienzo de la enfermedad en la mayoría de los pacientes. Los síntomas más frecuentes son trastornos de la atención, dismnesia y lentitud en el procesamiento mental con dificultad para el razonamiento abstracto.
Terapia física
Las terapias de rehabilitación física tienen un impacto positivo en la recuperación de secuelas y en mejorar la movilidad, disminuir el grado de espasticidad e incrementar la fuerza de las extremidades. Específicamente se ha descrito mejoría en velocidad de marcha y estabilidad. Por este motivo es de suma importancia complementar el tratamiento farmacológico con la terapia física. Identificar los síntomas tempranos y la consulta con el médico neurólogo es de suma importancia para prevenir secuelas.
