Uso de la Escala NIHSS en Neurorehabilitación
Autor: Giovana Femat Roldán

Aunque inicialmente se creó con la finalidad de determinar la severidad del ictus cerebral en el momento agudo y predecir la severidad de secuelas neurológicas, la escala de NIHSS ha demostrado ser una herramienta útil en la evaluación neurológica para la monitorización del progreso y para medir la funcionalidad de los pacientes que se someten a terapia de neurorrehabilitación.
El ictus cerebral y la neurorrehabilitación
El ictus o isquemia cerebral ocurre cuando por causa de un trombo o émbolo se corta la circulación de un área del cerebro, privándolo de oxígeno y nutrientes necesarios para su funcionamiento. Debido a que el tejido cerebral es muy sensible a la isquemia puede ocurrir un daño permanente ocasionando secuelas neurológicas como déficits motores, alteraciones en la sensibilidad, dificultad para articular palabras o incontinencia urinaria.
Parte del tratamiento agudo del ictus cerebral es la neurorrehabilitación, ya que ha demostrado que el inicio temprano ayuda a que las personas puedan recuperar el máximo de las capacidades perdidas. La terapia de neurorrehabilitación incluye terapia física y terapia ocupacional y se basa en el principio de neuroplasticidad en donde por medio de ejercicios repetidos se crean nuevas conexiones neuronales para recuperar funciones neurológicas y se establecen estrategias individualizadas de técnicas de compensación para aumentar la independencia de las personas y su funcionalidad en las actividades de la vida diaria.
El pronóstico del ictus en los pacientes que se encuentran en protocolo de rehabilitación depende de muchos factores:
- Edad: Mejor pronóstico en personas jóvenes
- Disfagia: Dificultad para deglutir alimentos, cuando está presente la mejoría suele ser más limitada
- Inicio de neurorrehabilitación: Mejor pronóstico en quienes inician de forma temprana la terapia
- Comorbilidades: La presencia de otras enfermedades crónico degenerativas, neurológicas o que limiten la movilidad de la persona pudieran representar un obstáculo para progresar en la rehabilitación
- Puntuación NIHSS: Un menor puntaje en la escala de NIHSS al momento del diagnóstico se asocia con mejores resultados
Escala de NIHSS
La escala de severidad del ictus NIHSS (National Institute of Health Stroke Scale, por sus siglas en inglés) es una forma confiable para la evaluación del deterioro neurológico que presenta una persona posterior al ictus. Su uso sobre todo se describe al momento de la sospecha del ictus, momento en el cual ayuda a predecir tasas de recuperación y a determinar la severidad del evento. Sin embargo, actualmente se ha evidenciado que es una manera confiable para la evaluación de la recuperación en los pacientes que se someten a neurorrehabilitación.
La escala de NIHSS consiste en 15 ítems que valoran la severidad de las secuelas neurológicas:
- Deterioro de nivel de consciencia: Se evalúa si la persona se encuentra alerta, si responde ante algún estímulo o no responde
- Capacidad de responder preguntas y seguir órdenes simples: Se pregunta el mes en el que estamos y la edad del paciente para valorar orientación. Se solicita que parpadee y apriete sus manos.
- Movimientos oculares: Se pide que lleve la mirada de un lado a otro en sentido horizontal
- Hemianopsia: Se valora que no exista un campo visual disminuido
- Parálisis facial: Se valora la simetría de la cara en reposo y al realizar movimientos
- Resistencia a gravedad con extremidades: Se pide que levante de forma individual ambos brazos y piernas para valorar la fuerza y función motora
- Ataxia de extremidades: Se valora si existe adecuado control de los músculos y coordinación
- Pérdida de sensibilidad
- Disartria: Se valora la capacidad para articular palabras
- Afasia: Se evalúa la capacidad de entender el lenguaje y de expresarse correctamente
- Inatención: Se valora la percepción de diferentes estímulos
Cada ítem se califica en una escala de 3 a 4 puntos en donde 0 es normal. El puntaje total varía de 0 (funcionalidad normal) a 42 (estado de coma):
1-4 Ictus leve
5-14 Ictus moderado
≥15 Ictus severo
A menor puntaje en la escala quiere decir que existen menos secuelas neurológicas y la persona tiene mayores probabilidades de recuperar su funcionalidad si recibe rehabilitación post-ictus. La evaluación del ictus se puede realizar con la escala de NIHSS de forma rápida en una consulta de seguimiento en menos de 8 minutos y brinda suficiente información acerca del progreso de la terapia y del pronóstico.

¿Qué aplicaciones tiene la neurorehabilitación en casos de Ictus?
La neurorehabilitación juega un papel crucial en la recuperación y mejora de la calidad de vida de las personas que han sufrido un ictus (Accidente Cerebrovascular, ACV). Aquí se detallan algunas de las aplicaciones más importantes:
1. Recuperación de la Función Motora
Uno de los efectos más comunes del ictus es la pérdida de función motora, ya sea en una parte específica del cuerpo o en su totalidad. La neurorehabilitación se enfoca en:
- Fisioterapia: Ejercicios específicos para fortalecer los músculos y mejorar la coordinación y el equilibrio.
- Terapia Ocupacional: Actividades diseñadas para mejorar la capacidad de realizar tareas diarias como vestirse, comer y escribir.
2. Rehabilitación Cognitiva
El ictus puede afectar diversas funciones cognitivas, incluyendo la memoria, la atención, el lenguaje y las habilidades de resolución de problemas. La neurorehabilitación en este ámbito incluye:
- Terapia del Lenguaje: Para aquellos que han experimentado afasia u otros trastornos del habla.
- Entrenamiento Cognitivo: Ejercicios y actividades para mejorar la memoria, la atención y otras habilidades cognitivas.
3. Manejo del Dolor y Espasticidad
El dolor neuropático y la espasticidad (rigidez o tensión excesiva de los músculos) son problemas comunes después de un ictus. Las técnicas de neurorehabilitación en este contexto incluyen:
- Tratamiento Farmacológico: Uso de medicamentos para controlar el dolor y reducir la espasticidad.
- Terapia Física: Técnicas como el estiramiento, masajes y ejercicios específicos para reducir la tensión muscular.
4. Mejora del Equilibrio y la Coordinación
El ictus puede afectar el equilibrio y la coordinación, aumentando el riesgo de caídas. Las intervenciones incluyen:
- Ejercicios de Equilibrio: Actividades diseñadas para mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de caídas.
- Entrenamiento Funcional: Práctica de movimientos y actividades específicas que requieren coordinación.
5. Apoyo Psicológico y Emocional
El impacto emocional de un ictus puede ser significativo, llevando a depresión, ansiedad y otros problemas emocionales. La neurorehabilitación también abarca:
- Psicoterapia: Terapia individual o grupal para ayudar a los pacientes a manejar sus emociones.
- Asesoramiento y Apoyo Social: Programas para apoyar tanto a los pacientes como a sus familias en la adaptación a los cambios en la vida después del ictus.
6. Tecnologías Avanzadas
El uso de tecnología ha avanzado considerablemente en la neurorehabilitación, ofreciendo nuevas herramientas y métodos para la recuperación:
- Estimulación Magnética Transcraneal (rTMS): Técnica no invasiva que puede ayudar a mejorar la función motora y cognitiva.
- Realidad Virtual y Robótica: Herramientas que proporcionan entornos de práctica interactivos y motivadores para la rehabilitación.
7. Reeducación Funcional
La reeducación funcional se centra en ayudar a los pacientes a recuperar la capacidad de realizar actividades cotidianas. Esto puede incluir:
- Terapia Ocupacional: Enseñanza de nuevas formas de llevar a cabo tareas diarias.
- Adaptación del Entorno: Modificación del hogar y el entorno laboral para facilitar la independencia.
