¿Cuándo se usa la escala de Hunt y Hess en neurología?
Autor: Giovana Femat Roldán

La escala de Hunt y Hess , introducida en 1968, es uno de los sistemas de clasificación utilizados para clasificar la gravedad de una hemorragia subaracnoidea en función del estado clínico del paciente. Se utiliza como predictor del pronóstico o resultado del paciente, y un grado más alto se correlaciona con una tasa de supervivencia más baja. Se clasifica en 5 grados los cuales son:
- Grado I: Ausencia de síntomas, cefalea leve o rigidez de nuca leve
- Grado II: Cefalea moderada a severa, rigidez de nuca, paresia de pares craneales
- Grado III: Obnubilación, confusión, leve déficit motor
- Grado IV: Estupor, hemiparesia moderada a severa, rigidez de descerebración temprana o
- trastornos neurovegetativos
- Grado V: Coma, rigidez de descerebración
¿Qué es la hemorragia subaracnoidea?
La hemorragia subaracnoidea es el derrame de sangre en el espacio subaracnoideo, donde normalmente circula líquido cefalorraquídeo (LCR), o cuando una hemorragia intracraneal que se extiende hasta dicho espacio.
Afecta de 6 a 10 personas por cada 100.000 por año. Según estudios retrospectivos, entre todos los pacientes que acuden a los servicios de urgencias con cefalea, la hemorragia subaracnoidea es la causante en el 1 % de los casos. Si se consideran sólo los pacientes con la peor cefalea de sus vidas y un examen físico normal, este porcentaje asciende al 12 %. Esta proporción vuelve a incrementarse si se toman en cuenta los pacientes con un examen físico anormal, llegando al 25 %.
Es una patología grave, con una mortalidad aproximada del 20 al 40 % de los pacientes ingresados, más un 8 a 15 % de mortalidad en los primeros minutos u horas en la etapa prehospitalaria. Puede ser traumática o no traumática.
¿Cuáles son los factores de riesgo para presentar una hemorragia subaracnoidea?
Los principales factores de riesgo modificables siguen siendo la hipertensión arterial, el tabaco y el alcohol. Otros factores de riesgo como el ejercicio físico intenso, la diabetes mellitus. Los principales no modificables son el antecedente familiar de primer grado, que multiplica hasta 4 veces la incidencia y las enfermedades del tejido conjuntivo: poliquistosis renal, síndrome de Ehlers-Danlos tipo IV, telangiectasia hemorrágica hereditaria, seudoxantoma elástico, neoplasia endocrina múltiple tipo 1 y neurofibromatosis tipo 1.

¿Cuáles son los síntomas de la hemorragia subaracnoidea?
La forma más común de presentación de la hemorragia subaracnoidea es la cefalea. Se trata usualmente de una cefalea intensa de comienzo súbito, que alcanza su punto máximo en segundos o minutos. En un tercio de los casos es la única manifestación, y son aquellos en los que el diagnóstico puede pasarse por alto. Pueden asociarse síntomas como pérdida de conciencia, que predice hemorragia aneurismática, náuseas o vómitos, focalidad neurológica o crisis convulsivas. No todas las cefaleas súbitas en trueno son hemorragia subaracnoidea ni en todas las hemorragia subaracnoideas la cefalea tiene las características descritas, que corresponden más específicamente por rotura aneurismática; estas constituyen alrededor de un 85% de los casos.
¿Cómo se diagnostica la hemorragia subaracnoidea?
La sospecha de hemorragia subaracnoidea debe llevar a la realización de una TC sin contraste. Algunas secuencias de RM pueden igualar e incluso mejorar la sensibilidad de la TC para detectar sangre en espacios subaracnoideos (especialmente eco- gradiente T2 y FLAIR), pero su accesibilidad es menor y su realización puede estar interferida por la falta de colaboración del paciente.
La punción lumbar debe ser realizada en todos aquellos pacientes cuya presentación clínica sugiera hemorragia subaracnoidea y cuya TC sea negativa, dudosa o técnicamente inadecuada. Frecuentemente se cometen errores en la interpretación de los hallazgos del LCR, dada la dificultad en diferenciar la verdadera presencia de sangre en el espacio subaracnoideo de una punción lumbar traumática, circunstancia que ocurre en un 20 % de los casos. Ni la impresión del operador ni la técnica de los tres tubos, en la cual se busca la disminución del recuento eritrocitario, son confiables para tal fin.
¿Cómo se trata la hemorragia subaracnoidea?
La cirugía ha sido el pilar del tratamiento de los aneurismas intracraneales; sin embargo, las técnicas endovasculares están tomando cada vez más importancia.
El tratamiento quirúrgico de los aneurismas cerebrales es un procedimiento efectivo y seguro con el desarrollo de técnicas de microcirugía en manos de cirujanos experimentados. El tratamiento de elección de la mayoría de los aneurismas consiste en la colocación de un clip alrededor del cuello del aneurisma.
El tratamiento endovascular consiste en la colocación de coils metálicos en la luz del aneurisma, de esta forma se favorece la formación de un trombo local obliterando la luz del aneurisma.
