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Cómo identificar el progreso en la recuperación neurológica

Autor: Giovana Femat Roldán

Cómo identificar el progreso en la recuperación neurológica

El progreso en la recuperación neurológica puede ser un proceso complejo, ya que depende de varios factores, como el tipo de afección neurológica, la gravedad de la lesión, el tratamiento recibido y la respuesta individual del paciente. Sin embargo, existen diferentes indicadores y herramientas que los profesionales de la salud utilizan para evaluar y monitorear dicho progreso. A continuación se detallan algunas formas de identificar la mejora en la recuperación neurológica:

1. Mejoría en Funciones Motoras

  • Movimiento y Coordinación:

El regreso de la capacidad para mover las extremidades de manera fluida y controlada es una señal positiva de recuperación. En el caso de un paciente con hemiparesia o parálisis, la mejora en la fuerza, la amplitud de movimiento y la coordinación motora es un indicativo de progreso.

  • Marcha y Postura:

La capacidad de caminar o mantener una postura erguida sin apoyo es una de las áreas clave para evaluar. Los fisioterapeutas suelen realizar pruebas específicas para observar mejoras en la marcha y en la movilidad general del paciente.

2. Recuperación de Habilidades Cognitivas

  • Memoria:

La mejora en la memoria, especialmente en la memoria a corto y largo plazo, es una señal clara de progreso. Esto incluye la capacidad para recordar detalles de la vida diaria y la ejecución de tareas cognitivas cotidianas.

  • Atención y Concentración:

La capacidad de mantenerse enfocado en una tarea, seguir instrucciones sin distracciones y realizar tareas complejas son aspectos que los neuropsicólogos evaluarán para determinar la evolución cognitiva.

  • Razonamiento y Solución de Problemas:

La capacidad para razonar, resolver problemas y tomar decisiones adecuadas es otro indicador importante. Los pacientes que progresan en este ámbito pueden mostrar mejoras en su capacidad para manejar situaciones cotidianas más complejas.

3. Mejoría en el Lenguaje y la Comunicación

  • Comprensión y Expresión Verbal:

Las personas que han sufrido daño cerebral, como un ACV o traumatismo craneoencefálico, pueden tener dificultades para expresarse o comprender el lenguaje. Mejoras en la fluidez verbal, la comprensión de instrucciones o conversaciones y la capacidad de formar oraciones completas son indicativos de progreso.

  • Terapia del Habla:

El progreso en las sesiones de logopedia y la capacidad para comunicar necesidades básicas, así como expresar pensamientos más complejos, es un buen reflejo de la recuperación.

4. Mejoría en la Función Sensorial

  • Sensibilidad Táctil y Dolor:

La mejora en la capacidad de percibir estímulos táctiles y el alivio de dolores neuropáticos son signos de recuperación. Esto puede incluir una mejoría en la respuesta a la estimulación táctil o la reducción de sensaciones de entumecimiento o dolor.

  • Visión y Audición:

En algunos casos, la recuperación de la visión o la audición parcial puede ser indicativa de un progreso importante en la recuperación neurológica.

5. Mejoría en la Función Emocional y Psicológica

  • Estado de Ánimo:

El estado emocional de un paciente es un componente clave en su recuperación. Mejoras en la estabilidad emocional, reducción de síntomas de depresión o ansiedad y una actitud más positiva pueden indicar que el paciente está avanzando en su recuperación.

  • Adaptación Psicológica:

La capacidad para adaptarse a los cambios en la vida diaria y las nuevas limitaciones físicas o cognitivas también puede ser un indicador importante de progreso.

6. Uso de Herramientas de Evaluación Específicas

  • Escalas de Evaluación:

Existen diversas escalas de evaluación que los profesionales pueden utilizar para medir el progreso, como la escala de Glasgow para evaluar el nivel de conciencia, la escala de Rankin para medir la discapacidad después de un ACV, o pruebas neuropsicológicas específicas para evaluar la memoria, el lenguaje y otras funciones cognitivas.

  • Imágenes Médicas:

En algunos casos, se puede utilizar la resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TC) para observar cambios en la estructura cerebral. La reducción de daños o la normalización de la actividad cerebral en ciertas áreas puede ser un indicio de recuperación.

7. Indicadores de Independencia en Actividades de la Vida Diaria

  • Autonomía Funcional:

A medida que un paciente mejora, será capaz de realizar actividades de la vida diaria (como vestirse, alimentarse o bañarse) de manera más independiente. La capacidad de realizar estas tareas sin asistencia es un marcador positivo de recuperación.

  • Calidad de Vida:

Además de los aspectos funcionales, el aumento en la calidad de vida general del paciente, en términos de bienestar físico y emocional, es un indicador clave de progreso.

8. Colaboración Multidisciplinaria

  • Rehabilitación Integrada:

Los equipos multidisciplinarios, que incluyen neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, y logopedas, trabajan conjuntamente para monitorear el progreso de cada paciente. Las reuniones periódicas de este equipo permiten hacer ajustes en el plan de tratamiento, lo que ayuda a maximizar la recuperación.

La escuela del “localizacionismo” enseñó, hasta hace poco tiempo, que las lesiones generadas por lesiones focales no se recuperaban. Por ello, hasta hace poco tiempo también, cuando un individuo padecía un insulto neurológico se buscaba adaptarlo al defecto o secuela física, mental o social que le hubiera quedado. Lugano en 1906, acuñó el término “plasticidad cortical” para referirse a la capacidad que tiene el sistema nervioso de adaptarse a los insultos; pero fue sólo hacia la segunda mitad del siglo XX, cuando Hebb realizó estudios en animales y demostró que las sinapsis corticales eran remodeladas por la experiencia. 

¿Qué es la neuroplasticidad?

La neuroplasticidad por su parte, se refiere a los cambios que ocurren en la reorganización anatómica y funcional del cerebro como resultado de la experiencia, y es la propiedad que tienen las células de reorganizar sus conexiones sinápticas y/o modificar su metabolismo y estado bioquímico, para efectuar de manera adecuada la comunicación micro y macroscópica con otras células corporales.

Dentro de esto se destaca a nivel microscópico:

  • La histogénesis
  • El reforzamiento sináptico
  • La sincronía
  • El desenmascaramiento
  • La síntesis de neuroproteínas
  • La expresión de nuevos genes

Y a nivel microscópico, se refleja en:

  • La diasquisis
  • La redundancia funcional
  • La comunicación tras y crosmodal
  • La compensación
  • Vicariato, entre otros mecanismos.

La plasticidad neuronal permite cambios de adaptación y/o reorganización, en condiciones normales o patológicas. Como ejemplo de lo primero, están las actividades que se desarrollan desde la gestación hasta la muerte e incluyen el aprendizaje o repetición de un idioma o manejar bicicleta, así como la capacidad de filtrar información irrelevante como ruido, olores, colores, entre otros. 

En la investigación y tratamiento de enfermedades neurológicas plenamente establecidas, contrasta con los avances hechos en la rehabilitación de estados subagudos o crónicos de algunas entidades neurológicas como:

  • Las secuelas que produce el trauma craneoencefálico
  • Las enfermedades neurovasculares
  • Las neuropatías craneales y periféricas, entre otras.

Hoy se sabe que la neurorrehabilitación es útil aun años después de haberse lesionado el sistema nervioso. Los nacientes estudios farmacológicos hechos en dichos estados subagudos y crónicos, han comprobado en humanos los hallazgos obtenidos en animales de experimentación; en este sentido, se sabe que algunos fármacos intervienen de manera directa en procesos de plasticidad neural al activar receptores del tipo NMDA, GABA, dopamina-principalmente los del tipo D2 y D3-, y muscarínicos tipo M1.

Otros fármacos intervienen en el mejoramiento funcional, al combinarlas con diferentes intervenciones de neurorrehabilitación dependiendo de la patología por tratar; pero otros en cambio, disminuyen las respuestas plásticas del sistema nervioso, con efectos deletéreos en los procesos de neurorrehabilitación, algo que habrá que tener en cuenta cuando se formulen las medicaciones correspondientes a este tipo de pacientes.

Por otro lado, gran interés se le ha colocado en los años recientes a las estrategias de neurorrehabilitación no farmacológicas, se ha demostrado que no sólo el entrenamiento motor es importante en la rehabilitación, sino que la estimulación y entrenamiento sensorial parece ser un método mucho más “fisiológico” y efectivo para llevar al organismo afectado a la homeostasis neuronal perilesional o sino muy cerca de ella.

Todo lo anterior, combinado con evaluaciones por neuroimágenes especializadas como:

  • La resonancia magnética funcional
  • La tomografía por emisión de positrones
  • La resonancia magnética espectroscopia, entre muchas otras;

Han permitido avanzar en el conocimiento de la neurorrehabilitación clínica humana, y han permitido identificar que la deaferentación central temporal, potencia a niveles desconocidos hasta hace poco, la respuesta plástica cerebral, y por ende, las medidas de intervención aplicadas durante dicho estado.

De esta manera gracias a la neuroplasticidad se puede tener una recuperación funcional del daño neurológico mediante la neurorehabilitación. Mediante escalas de cuantía se puede evidenciar el mejoramiento funcional en:

  • La debilidad
  • La espasticidad
  • Contracturas
  • Alteraciones en el equilibrio
  • La fuerza
  • La sensibilidad
  • Mejoras en el habla
  • Aumento de la concentración
  • Avance en las habilidades sociales
  • Cognición

Todo ello mediante terapia neuropsicológica, las terapias de neurorehabilitación física, terapia de lenguaje, estimulación magnética transcraneal (rTMS).

Otra manera de objetivar el avance es mediante la exploración física neurológica donde el neurólogo podrá determinar la mejoría en la fuerza con la escala de Daniels, el habla al escucharlo hablar, marcha y equilibrio, la cognición con los test de moca y minimental entre otras exploraciones.

Y por supuesto con estudios de imagen como resonancia magnética y estudios neurofisiológicos como electromiografía y velocidades de conducción nerviosa, electroencefalograma entre otros.