Haz tu cita por WhatsApp

Agendar Cita

Beneficios de la terapia cognitiva para manejo del estrés

Autor: Giovana Femat Roldán

Beneficios de la terapia cognitiva para manejo del estrés

El estrés es considerado uno de los principales factores psicológicos que afectan a la mayoría de las personas. El estrés es un fenómeno del entorno externo (estimulación dolorosa, ruido, discusiones, entre otros), en cuyo caso el estrés se considera una variable independiente. 

El enfoque cognitivo, en sus diferentes aspectos, se caracteriza por ser un modelo de aprendizaje estructurado, en el que el terapeuta y el paciente firman un “contrato” de trabajo predeterminado, centrado en la solución de problemas específicos, que conduce a un trabajo focal y pragmático, destinado a permitir que el paciente comprenda y sepa controlar los problemas que se le plantean en la terapia.

Así pues, se realizan trabajos sobre la gestión del estrés, en donde se han utilizado las técnicas más variadas:

  • Entrenamiento en habilidades de afrontamiento
  • Asertividad
  • Resolución de problemas
  • Gestión del tiempo
  • Reestructuración cognitiva
  • Psicoeducación
  • Mindfulness.                                

Terapia cognitiva

La terapia cognitiva conductual realiza un método psicológico para el estrés laboral, el cual es breve y focalizado en el presente y el futuro. Estas técnicas son de tipo psicoterapia o colaboración psicológica las cuales están enfocadas en hacer un cambio en la persona. Posteriormente, encontrarás algunas técnicas que se pueden realizar para el manejo o mitigación del estrés laboral.

Están enfocadas principalmente en modificar las ideas disfuncionales que causan estrés en los trabajadores. 

1.  Reestructuración cognitiva.

Se puede utilizar esta técnica con el fin de cambiar ideas perturbadoras que mantienen al colaborador en constante inquietud, esto se hace por medio de la refutación de esas ideas disfuncionales.

Es una de las técnicas cognitivo-conductuales más sugerentes dentro del repertorio de procedimientos de que dispone el terapeuta cognitivo-conductual. Sin embargo, su aplicación no es nada fácil por varios motivos. Para empezar, se requiere un buen conocimiento del trastorno o trastornos a tratar. Asimismo, se necesita velocidad y creatividad de pensamiento para mantener una interacción fluida y competente con el paciente.

La reestructuración cognitiva consiste en que el cliente, con la ayuda inicial del terapeuta, identifique y cuestione sus pensamientos desadaptativos, de modo que queden sustituidos por otros más apropiados y se reduzca o elimine así la perturbación emocional y/o conductual causada por los primeros.

En la reestructuración cognitiva los pensamientos son considerados como hipótesis y terapeuta y paciente trabajan juntos para recoger datos que determinen si dichas hipótesis son correctas o útiles. En vez de decir a los pacientes cuáles son los pensamientos alternativos válidos, el terapeuta formula una serie de preguntas y diseña experimentos conductuales para que los pacientes evalúen y sometan a prueba sus pensamientos negativos y lleguen a una conclusión sobre la validez o utilidad de estos.

La reestructuración cognitiva, en combinación con otras técnicas (lo que se conoce como terapia cognitiva o terapia cognitivo-conductual), se ha mostrado más eficaz que la ausencia de tratamiento o que otros tratamientos en:

  • Los trastornos de ansiedad
  • Depresión mayor
  • Trastorno bipolar (en combinación con fármacos)
  • Trastornos de alimentación
  • Trastornos somatomorfos (trastorno de somatización, trastorno por dolor, hipocondría, trastorno dismórfico corporal)
  • Trastornos por abuso de sustancias
  • Juego patológico
  • Algunos trastornos de personalidad (p.ej., límite)
  • Trastorno negativista desafiante
  • Insomnio
  • Ira
  • Agresión sexual
  • Disfunción eréctil
  • Conflictos de pareja
  • Problemas de salud (p.ej., dolor, síndrome de intestino irritable, síndrome de fatiga crónica)
  • Ideas delirantes y alucinaciones.

Se hace de la siguiente forma:

a.  Reconocer los pensamientos ilógicos

b.  Examinar la autenticidad de los pensamientos irracionales: Cuando se tengan algunas de aquellos dogmas irracionales, el siguiente paso es examinar si lo que imaginamos es cierto.

c.  Examina el provecho del pensamiento.

d.  Examina la trascendencia del pensamiento.

Psicología cognitiva

La psicología cognitiva es un método mental diferente del psicoanálisis y la conducta, y se denomina modelo de proceso de información. Estudia los primordiales componentes de información de los individuos que interfieren con los cambios en las actividades humanas, incluyendo:

  • La percepción
  • El pensamiento
  • El lenguaje
  • La memoria y la inteligencia
  • Nuevos procesos psicológicos, que son parte de la formación del conocimiento.

Este método trata a todos como un procesador de información activo.

La psicología cognitiva se refiere a la interpretación de la conducta, que se interpreta como:

  • Entidades psicológicas
  • Estados
  • Procesos
  • Tendencias con propiedades psicológicas

Tiene sus propias palabras y explica los procesos fisiológicos a través de la función psicológica de transformar la gramática generativa. 

Técnicas de autocontrol

El propósito de estas tecnologías es buscar el control personal de nuestro comportamiento capacitando a los individuos para que regulen la situación que acompaña a su comportamiento (la situación previa a su comportamiento y la situación provocada por ese comportamiento).

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

El estrés puede manifestarse de muchas maneras, tanto a nivel físico como emocional, y sus síntomas varían de una persona a otra. A continuación se presentan algunos de los síntomas más comunes:

  • Dolores de cabeza: El estrés puede desencadenar migrañas o cefaleas tensionales, que suelen ser una presión constante en la cabeza.
  • Problemas gastrointestinales: Pueden presentarse síntomas como náuseas, diarrea, estreñimiento o incluso el síndrome del intestino irritable.
  • Tensión muscular y dolor: Los músculos, sobre todo del cuello, hombros y espalda, tienden a tensarse, lo que puede derivar en dolor crónico.
  • Problemas de sueño: Dificultades para conciliar el sueño (insomnio), despertares frecuentes o sensación de cansancio al despertar.
  • Frecuencia cardíaca elevada y palpitaciones: El corazón puede latir más rápido de lo normal, incluso en situaciones de reposo.
  • Cambios en el apetito: Algunas personas pierden el apetito, mientras que otras comen en exceso, lo que puede llevar a fluctuaciones de peso.
  • Problemas dermatológicos: El estrés puede causar o empeorar afecciones de la piel como acné, eczema o psoriasis.
  • Irritabilidad y cambios de humor: Es común sentirse más irritable, impaciente o enojado de lo habitual.
  • Ansiedad: La sensación constante de preocupación o nerviosismo es un síntoma frecuente del estrés.
  • Sentimientos de agobio: La persona puede sentir que no puede hacer frente a las demandas diarias, sintiéndose abrumada.
  • Problemas de concentración y memoria: El estrés afecta la capacidad para enfocarse y retener información, lo que puede interferir en las actividades cotidianas.
  • Aislamiento social: La persona puede evitar interacciones sociales, sentirse sobrepasada en situaciones sociales o simplemente perder interés en relacionarse con los demás.
  • Comportamientos compulsivos: Como morderse las uñas, rechinar los dientes (bruxismo) o desarrollar tics nerviosos.
  • Pensamientos acelerados: Las preocupaciones constantes y los pensamientos intrusivos pueden hacer difícil relajarse.
  • Negatividad: Las personas estresadas tienden a enfocarse en lo negativo, tanto en relación a los demás como en sí mismas, y pueden ser más autocríticas.